Febrero

QUE VUELVAN LOS BESOS A TU BOCA.

LOS VERSOS A TU PECHO.

LOS CUENTOS ENREDADOS EN TU PELO.

QUE VUELVA EL PERFUME A TU CUELLO. 

Y QUE EL SOL CAMBIE EL COLOR DE TU CENIZA.

QUE TE DESCUBRAN CADA ESQUINA. 

Y TE VISTAN LA ESCULTURA. 

QUE TE APRIETEN LA CINTURA.

Y EN TUS PIERNAS, FUEGO.

Y EN TU LENGUA, ALMÍBAR. 

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Antes de volver

Esta vez nos tocó perder. 

Y perder siempre es perder. 

Y te deja tiritando. 

No hay lado bueno, no hay buenas noticias, ni lección aprendida. 

Perder es un golpe bajo que sólo vale para caer. 

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Cuidar lo nuestro

Hay una calle que me recuerda a ti.

Es la calle donde nos conocimos. 

A veces vuelvo, me paro y pienso cómo éramos. 

Allí se ha parado el tiempo. 

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A LOS QUE AMAN

Ya nadie es del montón.

No queda gente corriente.

La mayoría de las personas que me encuentro y les pregunto cómo les va, me llevan a Cannes, de cine. Todos ganan dinero por castigo, están muy reconocidos en sus empresas, a nadie lo despiden, no ya por torpe, sino por cierre del verbo cerrar. Menos mal que ya no hay crisis, sólo emoción.

Y tengo la impresión de que cualquiera gana más que tú, emprende más que tú, y se infla los bolsillos con negocios megastore y aplicaciones para la nueva religión: tu móvil.

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Te doy la vida entera

No te va a gustar. Lo sé. Pero es mi verdad, y como todas las verdades escuece como un limón, pero libera contarla.

Odio quejarme y que se quejen, y más teniendo tanto que agradecer, por eso he escrito este cuento un montón de veces y el mismo montón lo he roto de vergüenza, pero tengo que escupirlo de una vez para poder avanzar.

Y si he tardado tanto en volver a este blog es porque no he podido darme más de lo que me he dado estos nueve meses.

Siento llegar tarde a ti y a lo que espero de mí.

Y ahora que ya respiro, prometo no soltarte.

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Cuando menos te lo esperas

 

Una historia de amor empieza por un pequeño detalle insignificante que lo cambia todo:

Una foto que te enseñan de alguien; un momento en que te cruzas con él y le miras a los ojos; un olor que te llega hasta dentro del todo; un comentario valiente que te dicen; un gesto que te hace gracia; el tono de voz; unas manos que te acarician… todo vale, y por absurdo que parezca, ese detalle minúsculo, que pasa desapercibido, es en realidad una bomba que estalla en el curso de tu vida y tu memoria y no hay marcha atrás.

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